Opinión

El vino que se cría en el mar

Descorchando tus sentidos por Sandra Fernández, Sommelier

Opinión | 11/10/2026| 22:20

El 6 de octubre hace 25 años nació Attis, la bodega del vino submarino. La familia Fariña ha vivido entre el mar y la tierra. Las Bateas para el cultivo de mejillones, la restauración basada en cocina casera de la zona y la elaboración de Albariños de calidad, han sido la vida y obra de esta familia, tercera generación, que decidió explorar las largas crianzas en lías y la vida de una botella bajo el mar.

Los quiero llevar a Val do Salnés una sub región de la Denominación de Origen Rías Baixas en Galicia. La familia Fariña se inicia en el negocio del cultivo de mejillón hace 40 años, cuando el abuelo, de la hoy tercera generación de la bodega Attis, adquiere una batea en la ría de Arousa.

La batea es una plataforma de madera de eucalipto entrecruzada, que está posada sobre las rías -entradas del mar Atlántico. Sostenidas por pilares de granito, de esta plataforma cuelgan bajo el mar cuerdas gruesas donde se pegará, reproducirá y crecerá el mejillón.

Ya de entrada ver esto es toda una experiencia, pero ver una grúa sacar una jaula del fondo del mar con botellas de vino llenas de estrellas de mar pegadas a ellas, conchas, cangrejos demás animales de mar llenos de vida acompañando la crianza en botella de Attis Mar es emocionante, es sorprendente y es una de las experiencias más únicas que puedes vivir.

 Attis Mar es un Albariño que reposa 6 meses literalmente 12 metros bajo el mar, en jaulas sostenidas por esas gruesas cuerdas, permitiendo principalmente movimiento constante, obscuridad y una presión atmosférica única.


El resultado, sobre todo logrado por el movimiento oceánico y perfecta temperatura de conservación (13 a 17ªC); es un vino vibrante a morir, su sabor mineral llegando a salino emociona, su juguetona frutalidad encanta, su vertical acidez provoca, y su frescura invita a beber una y otra vez esos traguitos llenos de vida, de vida marina.

Llevo varios años bebiendo y recomendado los vinos de Attis porque realmente me parecen albariños complejos, altamente gastronómicos, profundos, que superan la media de lo que vemos en el mercado. 

Los 25 años celebrados el pasado día 6 de octubre estuvieron llenos de cariño.  La ruta fue Madrid-Vigo-Sanxexo-Val do Salnés-Bodega Attis en Meaño.

Me encontré una bodega moderna, remodelada, eficiente y funcional y al mismo tiempo arquitectónicamente hermosa. El granito es la piedra de la región y no solo es el pedestal de las construcciones inmobiliarias y el sostén de las bateas sino el sostén de los viñedos en pérgola y el suelo sobre el cual viven las vides y descienden las raíces.

Los ventanales de la sala principal te dejan ver los paisajes del Salnés y sus mil tonos de verde, casi saborear la humedad de la zona a través de la mirada y el mar, allá, más lejos pero siempre cerca y siempre a la vista por que Rias-Baixas y Val do Salnés son mar, granito, rías, producto de mar, aroma salino por donde caminas y gente maravillosa y hospitalaria. 

La ampliación de la bodega optimiza los espacios de elaboración y crianza para atender el crecimiento de la bodega en los mercados nacionales e internacionales y reforzar su apuesta por el enoturismo.

Junto al Albariño, variedad central del proyecto Attis y plantado por primera vez por el abuelo, se trabaja con otras variedades históricas como Caíño Blanco y el Godello, así como como las tintas Brancellao, Sousón, Caíño Tinto, Pedral y Espadeiro.  Todos los vinos son expresivos, profundos, aromáticos y elegantes y proyectan una tipicidad que invita a conocer e investigar más cada varietal autóctono de Galicia.  Si bien Attis Mar es una de las variadas etiquetas de la bodega, el vino insignia Attis es pilar del portafolio demostrando la enología de clima atlántico y la selección de la bodega se acompaña también por las etiquetas de la línea Sangarida de la región del Bierzo.

Un privilegio poder vivir dos días de calidez y hospitalidad de una empresa cuya trayectoria de trabajo constate y apostar siempre por calidad ha rendido frutos de cariño y de negocio.

Los hermanos Robustiano y Baldomero Fariña junto con Laura Vázquez Rajo esposa de Robustiano, Jean-Francois Hebrard enólogo asesor, el resto de la familia y el equipo de bodega nos llevaron a vivir días inolvidables.

La fuerza de Baldomero; la mente estratégica de Robustiano; el profesionalismo de Laura que nos enamoró minuto a minuto de cada vino y cada rincón del proyecto; la certidumbre técnica de Jean Francois; la compañía de Andrés, Laura y Otto mis amigos y colegas entrañables; la hospitalidad de todo el equipo y la gastronomía absolutamente excelsa de los Chefs gallegos Álvaro Fuentes de Restaurante Meloxeira Praia; Iago Pazos de restaurante Abastos 2.0;  y Diego López de restaurante La Molinera, complementaron la inmejorable celebración que vivimos por todo lo alto de las pérgolas de vid y las profundidades del mar atlántico.

“No puede haber vino más atlántico que el que elabora un bateeiro” – Robustiano y Baldomero Fariña.

Vinos disponibles en Selección D’Otto, https://www.dottowine.com/.

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