
Tuvieron que pasar 18 meses para que Lewis Hamilton volviera a saborear la victoria. El británico finalmente estrenó su casillero de triunfos con la Escudería Ferrari y puso fin a una larga espera que se remontaba al Gran Premio de Bélgica de 2024.
La victoria número 106 de su carrera llegó en el circuito de Montmeló, escenario que tradicionalmente sirve como referencia para medir el verdadero potencial de los monoplazas. Más allá de la ayuda estratégica que representó el coche de seguridad virtual provocado por el abandono de Fernando Alonso, el rendimiento del Ferrari de Hamilton ya mostraba señales claras de competitividad al pelear de tú a tú con los Mercedes durante gran parte de la carrera.

El triunfo tuvo un significado especial. A sus 41 años, Hamilton se convirtió en el ganador de mayor edad en un Gran Premio desde Jack Brabham en 1970 y, además, puso fin a una sequía de victorias para Ferrari que se extendía desde el triunfo de Carlos Sainz en México 2024.
Detrás del resultado existe una serie de ajustes que explican la transformación del siete veces campeón del mundo desde su llegada a Maranello. Uno de los movimientos más importantes ocurrió fuera de la pista. Ferrari decidió reemplazar a Riccardo Adami, ingeniero con quien Hamilton protagonizó varios desencuentros durante la temporada 2025, incluidos tensos intercambios por radio y periodos de escasa comunicación.
Su lugar fue ocupado por Carlo Santi, quien inicialmente llegó como una solución provisional mientras se concretaba la incorporación de Cédric Michel-Grosjean procedente de McLaren.
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La mejora también llegó desde el apartado técnico. A partir del Gran Premio de Japón, Hamilton abandonó los tradicionales frenos Brembo utilizados por Ferrari para adoptar discos Carbon Industrie, la misma tecnología con la que compitió durante gran parte de su trayectoria en Mercedes y anteriormente en McLaren.
El cambio le permitió recuperar sensaciones conocidas en uno de los aspectos más delicados de la conducción: la frenada. La adaptación al comportamiento de los frenos había sido uno de los principales desafíos desde su llegada a Ferrari, por lo que regresar a un sistema con el que se siente cómodo contribuyó a mejorar su confianza y consistencia al volante.



