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Orcas sorprenden a científicos al compartir comida con humanos: un gesto de socialización, no agresión

Investigadores mexicanos descubren que las orcas podrían estar intentando socializar con las personas al ofrecerles presas, en un comportamiento inédito entre mamíferos marinos salvajes.

Un estudio internacional liderado por investigadores mexicanos documentó más de 30 casos en los que orcas ofrecieron presas a humanos en diferentes contextos. Esta conducta, que desafía su imagen de depredadores, podría ser un intento de interacción o aprendizaje social.

Un comportamiento inesperado

Un grupo de científicos de México, Canadá y Nueva Zelanda ha documentado una conducta poco conocida entre orcas salvajes: compartir alimento con humanos. El hallazgo, publicado en el Journal of Comparative Psychology, está basado en 34 registros ocurridos a lo largo de 20 años en diferentes partes del mundo.

De estos, 11 casos sucedieron mientras las personas se encontraban en el agua, 21 a bordo de embarcaciones, y 2 más cerca de la orilla. En cada caso, las orcas ofrecieron presas como peces, aves, tortugas o incluso focas, lanzándolas a una distancia cercana al tamaño de su cuerpo.

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¿Un regalo o un experimento social?

El 97% de las veces, los cetáceos esperaron un promedio de cinco segundos después de ofrecer la comida, aparentemente observando la reacción de los humanos. Cuando las personas no respondían, algunos ejemplares repetían la acción, arrojando nuevamente la presa frente a ellos.

En los pocos casos en los que los humanos aceptaron la “ofrenda”, las orcas exhibieron signos de entusiasmo, lo que refuerza la hipótesis de que este comportamiento es un intento de comunicación o socialización interespecie.

Los expertos comparan esta conducta con la de animales domésticos, como perros y gatos, que también llevan “regalos” a sus cuidadores. Esto, sumado a la conocida inteligencia de las orcas —que incluye el uso de herramientas, adornos y transmisión de conocimientos— sugiere una sofisticada capacidad de interacción social.

Lejos de ser considerados una amenaza, los humanos podrían representar para las orcas una fuente de curiosidad. Debido a su posición como superdepredadores en el océano, es probable que no vean a las personas como competencia, lo cual facilita estos acercamientos pacíficos.

Aunque todavía se necesita más investigación para entender las razones detrás de este fenómeno, los científicos señalan que podría tratarse de un juego, una práctica de habilidades culturales o incluso una forma de estudio hacia los humanos.

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