Edulcorantes bajo la lupa: la sucralosa podría aumentar el apetito en personas con obesidad
Un reciente estudio revela que ciertos edulcorantes artificiales, como la sucralosa, alteran las señales de saciedad del cerebro, especialmente en personas con sobrepeso.

Aunque se usan para sustituir el azúcar y controlar el peso, los edulcorantes como la sucralosa podrían tener el efecto contrario al deseado. Una investigación publicada en Nature Metabolism detectó que este aditivo podría generar más hambre, sobre todo en quienes padecen obesidad.
La paradoja de los edulcorantes
Durante años, millones de personas han recurrido a edulcorantes artificiales con la esperanza de perder peso o mantener una dieta saludable. Sin embargo, un estudio reciente ha puesto en duda su efectividad. Publicado en Nature Metabolism, este trabajo científico descubrió que la sucralosa, uno de los edulcorantes más comunes, podría alterar las señales cerebrales relacionadas con el apetito.
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La investigación se basó en pruebas con 75 voluntarios, quienes consumieron bebidas endulzadas con sucralosa, con azúcar común (sacarosa) y con agua. Luego, se les realizaron resonancias magnéticas funcionales, análisis de sangre y encuestas sobre su nivel de hambre.
Los resultados mostraron que el consumo de sucralosa provocaba un aumento del apetito, especialmente en personas con obesidad. Además, se detectó mayor actividad en el hipotálamo y cambios en la forma en que esta región cerebral se comunica con otras partes del cerebro.
Hormonas, saciedad y confusión cerebral
Una de las posibles explicaciones, según los científicos, radica en las hormonas que intervienen en la regulación del hambre, como la insulina y el péptido GLP-1. En los participantes que consumieron sucralosa, estas hormonas no se comportaron como cuando se ingiere azúcar tradicional, generando una sensación reducida de saciedad.
Kathleen Alanna Page, coautora del estudio, subrayó que estas alteraciones hormonales fueron más marcadas entre los participantes con obesidad, lo que podría tener implicaciones importantes para las dietas y tratamientos relacionados con esta condición.
A pesar de los hallazgos, los investigadores aclararon que aún queda mucho por entender. Entre las incógnitas están los efectos a largo plazo de la sucralosa sobre el cerebro, el peso corporal y las diferencias de impacto entre hombres y mujeres. De hecho, se observó mayor variabilidad en la actividad cerebral de las mujeres, lo que abre nuevas líneas de investigación.