Opinión

Un territorio plagado de secretos: Carlos Martín Briceño

Constelaciones Lectoras. Por: Rosely Quijano.

Opinión | 01/09/2026| 21:31

Es verdad que los secretos tienen un poder más allá del silencio, del transcurso del tiempo y de lo que duran guardados en el pecho o en el cajón de alguien. Porque no importa qué tanto se oculten, pareciera que respiraran, crecieran y encontraran, tarde o temprano, la manera de hacerse presentes.

De su poder demoledor es de lo que trata el libro de cuentos “Los secretos vivos” de Carlos Martín Briceño. En cada uno de los doce relatos hay algo que no se dice, pero que los lectores terminan por descubrir o, al menos, intuir.

La doble moral de una sociedad profundamente conservadora es, en algunos cuentos, el motivo principal de sus personajes para ocultar o llevar una doble vida, descubrir o encubrir sus verdaderas preferencias sexuales, o sus odios más reprimidos y ocultos.

En el libro primero titulado “Lo que se ve no se juzga”, como dijo alguna vez divinamente Juan Gabriel, descubrimos que los secretos no mueren con el paso del tiempo, especialmente los que creímos olvidados de la adolescencia. En estos relatos reviven para confrontar a sus personajes con algo que han querido ocultar, pero se va volviendo imposible hacerlo. Aquí, lo que vemos, no es lo que parece.

En el segundo libro “Hasta que la muerte nos separe”, como es de suponerse con esa célebre frase, el tedio y el hartazgo son los motivos de estas parejas y matrimonios para ocultar sus verdaderos pensamientos y sus verdaderas pasiones. La infidelidad, como el secreto más universal de los secretos, y el más vivo hasta hoy, atraviesa las historias de estos cinco cuentos, en la que hombres y mujeres traicionan el amor y el deseo sin ningún remordimiento.


Por último, en el libro tercero, “Lo que no se cuenta no existe”, los secretos parecen trastornar a los personajes de los tres relatos que lo contienen. Personalmente son los que más me gustaron. Un escritor con la esperanza herida y un padre al que lo consume el secreto más doloroso de su vida.

Con un estilo más mordaz y sin ambages, Carlos Martín nos adentra, una vez más, con este libro al cosmos narrativo que ha construido a lo largo de su trayectoria como cuentista. No hay nada más difícil para un escritor que mantenerse constante con la calidad y una voz literaria consolidada que siga vigente en sus primeros y en sus nuevos lectores.

La primera vez que ingresé al territorio literario de Carlos fue con su libro “Al final de la vigía” y después con “Los mártires del Freeway y otras historias”, este me gustó tanto que con él partí hacia otros de sus destinos. Así he llegado hasta aquí, a este territorio plagado de secretos donde habitan personajes incómodos y algunos hasta odiosos, en situaciones tan cotidianas que los hacen sentir tan profundamente humanos que no quieres desprenderte de las páginas. 

No me cabe la menor duda de que cada nueva publicación de Carlos Martín nos confirma que sus libros, como los secretos, seguirán vivos por muchas generaciones en la memoria de sus lectores.

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