Verduras básicas “se van por las nubes” en Veracruz: escasez y gasolina golpean el bolsillo
El precio del tomate se triplica y el chile poblano alcanza los 90 pesos en el Mercado Hidalgo; locatarios reportan ventas estancadas este viernes 10 de abril de 2026.
La canasta básica en el puerto de Veracruz enfrenta una de sus crisis más agudas en lo que va del año. Este viernes 10 de abril, locatarios del emblemático Mercado Hidalgo reportaron incrementos de entre el 20% y el 50% en productos esenciales como el tomate, la cebolla, la papa y diversos tipos de chiles. La combinación de una misteriosa escasez de producto y el aumento en el precio de la gasolina, que ya superó los 25 pesos por litro, ha generado un escenario de “mercancía sin vender” y consumidores que racionan cada peso.
El incremento de precios en cifras
César Carrillo, comerciante con años de experiencia en el mercado, calificó la situación como alarmante, destacando que el impacto es visible tanto en el costo de adquisición para ellos como en el precio final al consumidor.
| Producto | Precio inicio de año (kg) | Precio actual (10 de abril) |
| Tomate | $13.00 – $20.00 | $50.00 – $56.00 |
| Chile Poblano | $35.00 – $40.00 | $90.00 |
| Papa | $25.00 | $34.00 |
| Cebolla | $8.00 | $18.00 – $20.00 |
Escasez y logística: los culpables detrás del alza
A diferencia de otros años, los comerciantes señalan que el aumento no se debe a factores climáticos evidentes como heladas o sequías. Sin embargo, la escasez de mercancía se ha hecho notar desde hace un mes.
Expertos locales señalan que el problema es logístico y económico. El transporte de productos agrícolas desde estados productores como Puebla y Michoacán se ha encarecido drásticamente debido a que el combustible ha alcanzado niveles récord esta semana. Este costo operativo se traslada directamente al precio de la verdura, creando un círculo vicioso donde el producto llega caro y el cliente, con un presupuesto limitado, deja de comprar.
Impacto en el consumo familiar
La reacción de las familias veracruzanas ha sido inmediata: el racionamiento. En lugar de comprar por kilogramo, muchos clientes ahora adquieren piezas sueltas o sustituyen ingredientes básicos en sus comidas diarias. Los locatarios, por su parte, exigen soluciones urgentes ante la caída estrepitosa de sus ventas.
“¿Hasta cuándo? El jitomate sigue carísimo y la cebolla va para arriba. De por sí no hay ventas y con estas cosas caras, la gente ya no compra”, lamentó Carrillo, reflejando el sentir general de un sector que ve cómo la inflación consume sus márgenes de ganancia.



