El sacacorchos, un pequeño instrumento de gran impacto
DESCORCHANDO TUS SENTIDOS - Sandra Fernández

Pocos objetos cotidianos pasan tan desapercibidos como el sacacorchos -o abrebotellas- y, sin embargo, su historia está íntimamente ligada al desarrollo del vino, del comercio y de la vida social moderna. Detrás de este utensilio simple, se esconde una evolución técnica de más de tres siglos.
Todavía me sorprende llegar a casa de amigos, familia o clientes que me piden hacer el honor de abrir la botella que vamos a beber y me dan un aparato que parece un muñequito con cabeza sin cara y dos manijas pegadas al cuerpo. Una tímida sonrisa se dibujará en mis labios siempre y trataré de hacer mi mejor esfuerzo por sacarlo sin romper. Mucho más de lo que creeríamos todos tenemos o tuvimos un abre botellas así. Hoy es arcaico y peor aún, está oxidado a morir. ¿Por qué este tipo de sacacorchos ya no es adecuado? Sigue leyéndome.
El antecedente más antiguo del sacacorchos se remonta al siglo XVII, y no al mundo del vino, sino al ámbito militar. Los ejércitos utilizaban una herramienta llamada worm (gusano), una varilla metálica en espiral que servía para retirar cargas atascadas en los cañones de los mosquetes. Ese mismo principio mecánico sería adaptado más tarde para extraer corchos.
Durante ese período, coincidió que el vino comenzó a almacenarse cada vez más en botellas de vidrio cerradas con corcho, una innovación que permitía su conservación y envejecimiento. SI bien el uso del corcho en el vino trajo una de las revoluciones más importantes en la industria, el problema era evidente: ¿cómo retirar el corcho sin romper la botella y sin estropear el contenido?
La respuesta llegó oficialmente en 1795, cuando el reverendo inglés Samuel Henshall registró la primera patente conocida de un sacacorchos. Su diseño incluía un disco metálico que evitaba que la espiral penetrara demasiado en el corcho, facilitando la extracción. Este invento marcó el inicio del sacacorchos como una herramienta doméstica reconocida.
El siglo XIX fue la edad dorada del sacacorchos. Con el auge del consumo de vino en Europa, surgieron cientos de diseños diferentes, muchos de ellos patentados. Aparecieron modelos con brazos articulados, sistemas de palanca, mangos de madera, marfil o plata, y mecanismos cada vez más eficientes. Al mismo tiempo, el sacacorchos comenzó a adquirir un valor estético y social. Algunos modelos estaban ricamente decorados y se convirtieron en objetos de prestigio, especialmente en hogares burgueses y restaurantes hasta llegar a ser inclusive piezas únicas de museo con marfil, resinas, nácar y decorados únicos.
En el siglo XX, el sacacorchos se consolida como un utensilio universal. Aparecieron diseños icónicos como el sacacorchos de camarero (compacto, plegable y con doble apoyo o doble paso) y más tarde, los modelos de alas, como el que mencione al inicio que se popularizo por su gran facilidad de uso, cosa que agradecemos.
Con el avance tecnológico llegaron los sacacorchos de presión, de palanca y finalmente los eléctricos, pensados para un público más amplio y para entornos profesionales donde hay que descorchar mucho vino en poco tiempo, ideales para un banquete.
Además de ser una herramienta, el sacacorchos es también un objeto de colección. Existen museos dedicados exclusivamente a él y coleccionistas que atesoran miles de piezas históricas. Su diseño refleja cambios en la tecnología, en los hábitos de consumo y en la cultura del vino.
¿Qué buscar en un sacacorchos y un descorchado perfecto?
Empecemos por que este derecho, que cuando lo abras el espiral y la manija principal sean una T perfecta. El espiral o también llamado tirabuzón debe ser de teflón o bien de acero perfectamente liso y pulido. Si en medio de la espiral ves una pequeña hendidura micro milimétrica aún mejor, ya estamos hablado de un tirabuzón de ligas mayores. Esto permitirá un desliz continuo sin rasgar el corcho. Doble paso -esto es uno de los avances más importantes-, una vez que metes el espiral debes introducirlo hasta casi la última vuelta. Veo que a veces la gente mete solo la mitad. Esto no da el soporte para que la base del instrumento saque el corcho y provocaras que se rompa por la mitad.
Ya metido completamente usa el doble paso, el primer apoyo saca el corcho a la mitad el segundo lo saca ya completo. (menos ruido más profesional). Ese es otro mito sacarlo con, fuerza para que suene está lejos de ser protocolario.
Cómo ves el sacacorchos de doble paso es el mejor de todos y se aleja totalmente del modelo del señorcito con manitas pegadas y un espiral tan corto y rugoso que lejos está de poder sacar un corcho completo.
Abrir bien y bonito una botella es un gesto estético y hermoso que conecta técnica, tradición placer y elegancia. Es un saber hacer muy particular, seas profesional de la industria o no, habla del buen entrenamiento en la materia y de sofisticación. Me apasionas ver como un invento sencillo puede perdurar durante siglos, adaptándose al tiempo sin perder su esencia.





