Japón, Corea del Sur y la UE presionan a EE.UU. para evitar aranceles antes del 1 de agosto

A menos de un mes de que entren en vigor nuevos aranceles por parte del gobierno de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur han iniciado una ofensiva diplomática para mitigar el efecto de estas medidas comerciales. Ambos países asiáticos, entre los más afectados con un gravamen del 25%, buscan utilizar la ventana de negociación abierta hasta el 1 de agosto para llegar a compromisos con Washington.
El presidente Donald Trump comunicó recientemente que 14 naciones enfrentarán aumentos arancelarios, que oscilan entre el 25% y el 40%, como parte de su nueva ofensiva comercial. Aunque la medida fue anunciada formalmente este lunes, la entrada en vigor se pospuso hasta agosto, lo que ha dado margen a las naciones implicadas para reanudar diálogos.
Japón, con su poderosa industria automotriz en la mira, ha puesto sobre la mesa su posición a través de Ryosei Akazawa, su principal negociador comercial. Tras una llamada de 40 minutos con el secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, Akazawa aseguró que seguirán activamente las negociaciones. No obstante, dejó en claro que su país no está dispuesto a comprometer el sector agrícola, una pieza clave de su economía interna.
En paralelo, Corea del Sur también ha intensificado esfuerzos diplomáticos con la expectativa de lograr un “resultado mutuamente beneficioso” en las próximas semanas.
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Consultado sobre la rigidez de la fecha límite, Trump aclaró:
“Yo diría que firme, pero no firme al 100%. Si llaman y dicen que nos gustaría hacer algo de otra manera, vamos a estar abiertos a eso”.
La Unión Europea, otro actor central en esta pulseada, también mantiene conversaciones con la Casa Blanca. Una fuente cercana a las negociaciones reveló que el bloque busca un acuerdo enfocado en un “reequilibrio” arancelario. El pacto podría incluir concesiones sobre tarifas estadounidenses del 10% aplicadas a productos como aeronaves, dispositivos médicos y bebidas alcohólicas.
Hasta el momento, solo el Reino Unido y Vietnam han logrado acuerdos concretos con Washington. Con China, se estableció en junio un marco preliminar que aún carece de definiciones clave, manteniendo en vilo a mercados e inversionistas.
Por su parte, Naciones Unidas expresó preocupación por el efecto global de estas políticas. “Este movimiento en realidad extiende el período de incertidumbre, socavando la inversión a largo plazo y los contratos comerciales, y creando más incertidumbre e inestabilidad”, afirmó Pamela Coke-Hamilton, directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional, desde Ginebra.
El anuncio de Trump incluye también aranceles del 25% a productos de Túnez, Malasia y Kazajistán; del 30% a Sudáfrica, Bosnia y Herzegovina; 32% a Indonesia; 35% a Serbia y Bangladés; 36% a Camboya y Tailandia; y un máximo del 40% a Laos.
La respuesta no se hizo esperar. Bangladés, cuya economía depende fuertemente de la industria textil, ha enviado una delegación a Washington para renegociar. El presidente de la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Ropa de Bangladés, Mahmud Hasan Khan, calificó la medida como una sorpresa negativa: “Es una noticia absolutamente chocante para nosotros”, declaró. “Esperábamos que los aranceles se situaran entre el 10% y el 20%. Esto perjudicará mucho a nuestra industria”.
A medida que se acerca la fecha límite, el panorama internacional sigue tenso y marcado por la incertidumbre, con gobiernos y empresas pendientes de un posible giro diplomático de última hora.