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La IA

Opinión | 17/08/2026| 20:50

José Miguel Martínez

Las regulaciones de la Inteligencia Artificial (IA) están llegando tarde. La idea de que las empresas se autorregulen, tanto en el tema ético como en el empresarial, es algo que nunca va a pasar, por lo que los Estados y Organismos Internacionales llegan tarde.

Por su parte, la Unión Europea ha planteado una serie de regulaciones para poder atacar los “deep fakes”, además de que las personas puedan saber cuándo están interactuando con una inteligencia artificial. Por otro lado, Bill Gates ha puesto en la mesa la idea de que “si un robot hace lo mismo que tú, debe pagar impuestos.

La idea de que la Unión Europea regule las inteligencias artificiales puede ayudar a que los deep fakes paren un poco. La idea es bastante sencilla, todo lo que sea hecho por IA tiene que tener un distintivo visible y trazable para saber de qué empresa viene.

En el caso de los “chatbots”, se le tiene que notificar al usuario que está interactuando con una inteligencia sintética. Cabe mencionar que esto solo aplica en las imágenes, chats o cualquier interacción que se tenga después del 1 de agosto, por lo que parte de su legado puede quedar sin este distintivo.


La idea del multimillonario Bill Gates es interesante; si un robot reemplaza el trabajo de una persona tiene que pagar los impuestos. Esto genera una regulación interesante, debido a que a priori la empresa seguirá pagando los mismos impuestos. No obstante, yo identifico un par de temas:

El primero es que quizás las empresas pagarían los impuestos gustosos debido a que las inteligencias artificiales pueden trabajar 24/7 los 365 días del año, además de tener la capacidad para atender a varios clientes al mismo tiempo. Pensando en los chatbots, pero en el tema de la generación de las imágenes o de los videos, puede ser que las IAs lo hagan en un fracción del tiempo y con la mitad del esfuerzo.

Otro de los temas es cómo regular qué es un robot. En las armadoras de coches, por ejemplo, hay muchos de los procesos que son automatizados; esos son robots que sí reemplazan a los humanos. Pero hasta qué punto un humano puede realizar las tareas de una máquina, con tal precisión.

Sea como sea, las regulaciones y las leyes para controlar a las empresas y gobiernos que usan la IA van tarde, muy tarde. Es innegable que la inteligencia artificial llegó para quedarse y que su presencia está en todos lados. Incluso interactuamos con ella todos los días, ya sea en redes sociales o en los chats con las empresas, o con las imágenes que vemos, o con las campañas de publicidad que son hechas con IA.

Tanto las organizaciones como los Estados tienen que empezar a regular el uso, porque se les puede salir de las manos y podemos empezar a volvernos incapaces de distinguir la realidad de lo generado por la IA.

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