La mejor ruta para llegar a Barrancas del Cobre, experiencia de altura
La mejor ruta para llegar a Barrancas del Cobre combina carretera y tren para disfrutar una experiencia de alturas con paisajes únicos en Chihuahua

Visitar Barrancas del Cobre es una de las experiencias turísticas más impresionantes de México. Ubicado en la Sierra Tarahumara, en el estado de Chihuahua, este sistema de cañones puede recorrerse durante todo el año, aunque las temporadas de primavera y otoño ofrecen temperaturas más agradables.
La mejor ruta para llegar a Barrancas del Cobre depende del punto de partida, pero la opción más recomendada por operadores turísticos y autoridades de turismo consiste en llegar a la ciudad de Chihuahua, trasladarse a Creel y continuar hacia Divisadero, donde se concentra la mayor oferta de atractivos y servicios.
La mejor ruta para llegar a Barrancas del Cobre
Para quienes viajan en automóvil, la carretera federal conecta Chihuahua con Creel en un trayecto aproximado de cuatro horas.
Desde este Pueblo Mágico hasta Divisadero se recorren cerca de 50 kilómetros adicionales. Otra alternativa, considerada una experiencia turística por sí misma, es abordar el Chepe Express, el emblemático tren que cruza la Sierra Tarahumara entre Chihuahua y Los Mochis, realizando una parada en Divisadero para admirar algunos de los paisajes más espectaculares del país.
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La experiencia de alturas en Barrancas del Cobre
Una vez en Divisadero, los visitantes pueden vivir una auténtica experiencia de alturas en el Parque Aventura Barrancas del Cobre.
El teleférico recorre aproximadamente tres kilómetros sin torres intermedias y ofrece vistas panorámicas de la unión de las barrancas del Cobre, Urique y Tararecua.
Además, el parque cuenta con un circuito de siete tirolesas y dos puentes colgantes, considerado entre los más largos y espectaculares del mundo, donde se alcanzan velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora.
Las autoridades turísticas recomiendan planificar el viaje con anticipación, reservar hospedaje en temporadas vacacionales y destinar al menos dos o tres días para conocer los principales atractivos de la región.
Además de las actividades de aventura, es posible visitar comunidades rarámuri, recorrer senderos naturales y disfrutar de la gastronomía serrana, convirtiendo la visita en una experiencia integral que combina naturaleza, cultura y adrenalina.



