Costa Rica endurece postura y cierra embajada en Cuba
Costa Rica tomó una decisión que reconfigura su relación con Cuba al ordenar el cierre de su embajada en La Habana.

Costa Rica tomó una decisión que reconfigura su relación con Cuba al ordenar el cierre de su embajada en La Habana y exigir la salida del personal diplomático cubano en San José. La medida fue anunciada por el presidente Rodrigo Chaves, quien justificó la acción como un posicionamiento político frente al sistema de gobierno de la isla.
El mandatario costarricense sostuvo que su administración no reconoce la legitimidad del gobierno cubano, al que acusa de mantener a su población en condiciones de represión y precariedad. En ese contexto, lanzó una declaración que elevó el tono del debate regional: afirmó que es necesario “limpiar al hemisferio de comunistas”, insistiendo en que su país no respaldará a regímenes que, según su visión, vulneran derechos fundamentales.
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Aunque no se trata de una ruptura total de relaciones, el vínculo bilateral queda reducido a funciones consulares, lo que implica un enfriamiento significativo en la relación diplomática entre ambas naciones. Esta decisión también refleja una alineación política más cercana de Costa Rica con Estados Unidos en su postura hacia Cuba.
Desde La Habana, la respuesta no se hizo esperar. El gobierno cubano calificó la medida como unilateral y la atribuyó a presiones externas, particularmente de Washington. Además, consideró que esta acción forma parte de una estrategia más amplia para aislar a la isla en el escenario internacional.
El episodio marca un nuevo punto de tensión en América Latina, donde los posicionamientos ideológicos vuelven a influir en las relaciones diplomáticas. Más allá del impacto inmediato, la decisión de Costa Rica abre un debate sobre el rumbo político de la región y el papel que jugarán las alianzas internacionales en los próximos años.




