Blue Lagoon: el spa natural que emerge entre lava y vapor en Islandia
Aguas termales azul lechoso, paisajes volcánicos y bienestar natural convierten a este destino en uno de los mayores atractivos turísticos de Islandia

En medio de un paisaje cubierto por campos de lava negra y vapor que brota de la tierra, la Blue Lagoon se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Islandia. Este spa geotérmico, famoso por el intenso color azul lechoso de sus aguas, ofrece una experiencia de relajación única en un entorno natural de otro mundo.
Ubicada en la península de Reykjanes, a unos 50 kilómetros de Reikiavik y a pocos minutos del Aeropuerto Internacional de Keflavík, la laguna se ha convertido en parada obligada para quienes visitan el país nórdico. Su estratégica localización permite incluirla fácilmente en itinerarios cortos o como bienvenida tras un vuelo transatlántico.
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Las aguas de la Blue Lagoon mantienen una temperatura promedio de entre 37 y 39 grados Celsius durante todo el año, incluso en invierno, cuando el contraste entre el agua caliente y el aire frío crea una atmósfera envolvente. Su característico color azul proviene de la sílice y otros minerales naturales que, además, son conocidos por sus beneficios para la piel.
Bienestar en un entorno volcánico
Más allá del baño termal, el complejo ofrece tratamientos de spa, mascarillas de sílice, saunas, baños de vapor y áreas de descanso con vistas al paisaje volcánico. También cuenta con restaurantes de alta cocina que integran ingredientes locales, elevando la experiencia turística a un nivel gastronómico y sensorial.
El sitio combina sostenibilidad y aprovechamiento de energía geotérmica, una de las principales fuentes energéticas de Islandia. Esto ha permitido desarrollar un modelo turístico que dialoga con la naturaleza sin perder el enfoque en el confort y el diseño contemporáneo.
La Blue Lagoon no solo representa un espacio de relajación, sino también una ventana al carácter geológico de Islandia, marcada por la actividad volcánica y las fuerzas naturales que moldean constantemente su territorio. Para miles de viajeros cada año, sumergirse en sus aguas es una forma de conectar con la esencia del país.





