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La “Medusa” de la naturaleza: El Lago Natrón, donde el agua convierte a los animales en estatuas

Ubicado en Tanzania, este cuerpo de agua de color rojo sangre es uno de los paisajes más bellos y hostiles del planeta. Sus aguas son tan corrosivas que pueden quemar la piel humana, pero su fama mundial se debe a un fenómeno macabro: preserva a las aves muertas como si fueran figuras de piedra.

Si buscas un destino que combine la belleza de un paisaje alienígena con el terror de una leyenda gótica, el Lago Natrón en el norte de Tanzania es el lugar. A simple vista, parece un enorme espejo de color rojo intenso y rosa, pero bajo esa superficie vibrante se esconde una química mortal.

A diferencia de los lagos de agua dulce donde la vida florece fácilmente, el Natrón es un caldero químico. Sus aguas pueden alcanzar temperaturas de 60 grados centígrados y tienen una alcalinidad (pH) de hasta 10.5, casi tan alto como el amoníaco puro.

Foto: El Cronista

El cementerio de “piedra”

La leyenda del lago creció mundialmente gracias al fotógrafo Nick Brandt, quien capturó imágenes inquietantes de aves y murciélagos que parecían convertidos en piedra a orillas del agua. La realidad científica es fascinante: el lago no petrifica a los animales instantáneamente (como Medusa), pero cuando un animal muere y cae en sus aguas, la altísima concentración de carbonato de sodio actúa como un conservante perfecto, similar al proceso de momificación egipcio. El cuerpo no se descompone; se calcifica, se endurece y se conserva en posturas fantasmales, creando esas “estatuas” naturales que han dado la vuelta al mundo.

¿Por qué es rojo y venenoso?

El culpable es el Ol Doinyo Lengai, un volcán vecino conocido como la “Montaña de Dios” por los masáis. Este volcán arroja una lava única rica en natrón (carbonato de sodio) que termina fluyendo hacia el lago. Esta salinidad extrema hace que casi nada pueda vivir allí, excepto un tipo de cianobacteria que prospera en ambientes cáusticos y que le da al agua su característico color rojo sangre.

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El santuario de los flamencos

Paradójicamente, este lago “de la muerte” es la cuna de la vida para una especie icónica. El Natrón es el lugar de cría más importante del mundo para los flamencos enanos. ¿Cómo sobreviven? Tienen una piel dura en las patas que los protege de las quemaduras químicas. De hecho, el lago es su refugio perfecto: como el agua es mortal para depredadores como hienas o chacales, los flamencos pueden anidar en islas de sal en el centro del lago, completamente a salvo.

Visitar el Lago Natrón es una experiencia visual abrumadora. No es un lugar para nadar (hacerlo provocaría quemaduras graves en la piel y los ojos), pero sí para admirar la fuerza brutal de la naturaleza, donde la muerte y la vida (en

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