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Más allá de la realidad: El Arco del Tiempo, el gigante de piedra oculto en la selva de Chiapas

No es una escenografía de cine, es real. Oculto en las entrañas de la selva del Ocote, existe un arco de piedra de casi 200 metros de altura bajo el cual puedes acampar. Una expedición al “mundo perdido” de México que pocos se atreven a realizar.

Cuando pensamos en Chiapas, la mente viaja automáticamente al Cañón del Sumidero o a las ruinas de Palenque. Sin embargo, escondido en la inmensidad de la Reserva de la Biosfera Selva El Ocote, existe un monumento geológico tan masivo y antiguo que hace que cualquier construcción humana parezca un juguete. Se trata del Arco del Tiempo, una de las formaciones naturales más impresionantes y desconocidas del planeta.

Foto: SoyChiapanecote

Una puerta al Jurásico

El Arco del Tiempo no es una simple curiosidad rocosa; es el arco natural de piedra más alto del mundo (entre los que se encuentran sobre un río). Con una altura de 158 metros (algunas mediciones sugieren hasta 180 metros) y 255 metros de largo, esta estructura tiene una antigüedad estimada de 87 millones de años. Estar parado debajo de él es una experiencia humillante. La luz del sol se filtra a través de la abertura superior iluminando el Río La Venta, que corre turquesa y salvaje por debajo, creando un ecosistema que parece haberse detenido en el tiempo. No sería extraño esperar ver un dinosaurio asomarse entre los árboles.

Una aventura solo para valientes

La razón por la que este lugar se mantiene “secreto” y prístino es su difícil acceso. No es un destino para el “turista de selfie” que baja del autobús. Llegar al Arco del Tiempo requiere espíritu de aventura real. Se ubica en el municipio de Cintalapa, y para alcanzarlo es necesario realizar una expedición que combina senderismo intenso por la selva húmeda y, a menudo, rappel para descender las paredes del cañón hasta la orilla del río. La otra opción es llegar navegando (rafting) a través de los rápidos del Río La Venta en una travesía de varios días.

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Acampar en el centro de la Tierra

La experiencia cumbre de este viaje es pasar la noche allí. Los viajeros instalan sus casas de campaña sobre los bancos de arena a orillas del río, justo debajo de la inmensa bóveda de piedra. Al caer la noche, la ausencia total de contaminación lumínica permite ver la Vía Láctea enmarcada por la silueta del arco. El sonido de la selva, el eco del río y la sensación de estar durmiendo en un lugar que ha permanecido inalterado por milenios, ofrece una conexión espiritual que ningún hotel de lujo puede igualar.

Turismo responsable y conservación

Debido a su fragilidad y ubicación en una reserva protegida, el acceso está restringido y solo se puede realizar con guías certificados de la comunidad local (como los de la comunidad General Cárdenas). Esto garantiza no solo la seguridad del viajero ante los retos del terreno, sino la preservación del sitio. Aquí la regla es estricta: lo que entra, sale. No se deja ni una huella. El Arco del Tiempo es la prueba de que en México todavía existen rincones vírgenes esperando a aquellos dispuestos a caminar un poco más lejos para encontrarlos.

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