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Sismo de Orizaba 1973: tragedia que marcó al estado

El sismo de Orizaba de 1973 dejó más de 600 muertos y miles de heridos, convirtiéndose en uno de los terremotos más devastadores en la historia de México.

El sismo de Orizaba de 1973 ocurrió el 28 de agosto a las 03:50 horas, sorprendiendo a miles de personas mientras dormían.

Con magnitud 7.3 y epicentro a 30 kilómetros al suroeste de Tierra Blanca, Veracruz, el movimiento telúrico dejó una huella imborrable: al menos 600 personas fallecieron y miles resultaron heridas, según el Servicio Sismológico Nacional (SSN).

Sismo de Orizaba 1973: tragedia que marcó al estado (Foto de internet)

El impacto alcanzó a diversos estados, incluyendo Puebla, Morelos, Veracruz y la Ciudad de México, donde el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reportó que el temblor se sintió con gran intensidad.

Sin embargo, Orizaba fue la ciudad más afectada, al concentrar 539 víctimas mortales y cuantiosos daños materiales.

Daños en Orizaba y ciudades vecinas

El terremoto devastó construcciones antiguas en Córdoba, Ciudad Serdán, Nogales y Veracruz, pero Orizaba fue la más golpeada.

Edificios emblemáticos como la Iglesia de San José, la Plaza de Toros de la calle Sur 23, la entonces Escuela Técnica 48 y la biblioteca Juan Díaz Covarrubias resultaron severamente dañados.

Sismo de Orizaba 1973: tragedia que marcó al estado (Foto de internet)

Uno de los casos más recordados fue el colapso parcial del edificio Packard, que albergaba una agencia automotriz y departamentos.

Allí perdieron la vida 10 personas y 40 más resultaron heridas. Además, se registraron deslizamientos de tierra y desprendimientos de rocas en la frontera entre Puebla y Veracruz, lo que complicó las labores de rescate.

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Se recuerda el sismo de Orizaba de 1973

De acuerdo con el Archivo Municipal de Orizaba, la tragedia transformó la fisonomía de la ciudad, obligando a dejar atrás muchas de sus casonas tradicionales.

Este sismo mayor, clasificado como altamente destructivo, tuvo su origen en la zona de flexión donde la placa de Cocos se rompe por efecto de la gravedad y el peso de la propia litosfera.

Más allá de la devastación, el sismo de Orizaba de 1973 dejó lecciones sobre la importancia de la prevención y la construcción segura.

La memoria de esta tragedia recuerda la necesidad de reglamentos más estrictos y de una cultura de protección civil capaz de salvar vidas ante futuros desastres naturales.

Con información de SkyAlert.

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