
La reciente Operación León Naciente lanzada por Israel ha encendido las alarmas en Moscú, donde las autoridades describen la escalada bélica en Medio Oriente como “alarmante” y “peligrosa”. Sin embargo, medios rusos como Moskovsky Komsomolets no tardaron en destacar posibles beneficios, como el aumento del precio del petróleo y el desvío de atención sobre la guerra en Ucrania.

Ventajas geopolíticas… pero con reservas
Según analistas rusos, el conflicto ha generado efectos colaterales que podrían, en teoría, beneficiar a Moscú:
- Incremento de los precios del petróleo, lo que mejora sus ingresos.
- Menor foco mediático sobre la guerra en Ucrania, desplazando el interés internacional.
- Oportunidad de presentarse como mediador internacional, lo cual reforzaría su presencia en Medio Oriente.
Aun así, el politólogo Andrei Kortunov advirtió que la prolongación del conflicto representa un riesgo mayor: la posible pérdida de otro socio clave, Irán, justo después de que Rusia ofreciera asilo a Bashar al Assad tras su salida del poder en Siria en diciembre pasado.
Un pacto que no obliga a la defensa
El acuerdo estratégico firmado a inicios de año entre Vladimir Putin y Masoud Pezeshkian, presidente de Irán, no es una alianza militar. A pesar de que en su momento Sergei Lavrov, ministro de Exteriores ruso, habló de una cooperación estrecha en defensa y seguridad, la realidad muestra que Rusia no está lista para ir más allá de condenas políticas.
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“El hecho es que Rusia fue incapaz de impedir un ataque contundente de Israel a un país con el que mantiene vínculos estratégicos”, escribió Kortunov, remarcando la debilidad diplomática de Moscú frente al avance israelí.
San Petersburgo, entre economía y tensiones globales
Mientras tanto, Putin se prepara para participar en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, evento que alguna vez fue considerado el “Davos ruso”. Con una baja asistencia de líderes empresariales occidentales desde la invasión de Ucrania, este año el Kremlin busca mostrar fortaleza al confirmar la participación de más de 140 países.
El evento, aunque económico, estará impregnado de geopolítica, especialmente por las tensiones en Medio Oriente y las posibles repercusiones para Rusia.